He recibido un e-mail con esta reflexión-poesía, “motivadora para evangelizar” según decía (evangelizar = compartir nuestra fe cristiana con las demás personas). La he leído varias veces y por mi mente han pasado personas que podrían... enviármela a mí. Le he hecho una oración sincera al Señor pidiéndole la valentía para compartir mi fe con las personas con las que me cruzo cada día, me he preguntado por qué me cuesta tanto hacerlo cuando la verdad es que conocerlo a Él es lo mejor (y más grande) que me ha pasado en la vida...
CARTA DESDE EL INFIERNO
De mi casa, muy cerca tú viviste;
Mis sueños, gozo y lágrimas supiste.
Un amigo por años, es verdad
Me ayudaste en gran necesidad.
Pero qué triste se ve ahora la evidencia,
Que amigo fuiste tan sólo en apariencia.
El día que mi vida terminó,
Que no fuiste amigo fiel, supe yo.
Andando juntos por el mundo terrenal,
Jamás me hablaste de la vida espiritual.
Nunca me dijiste cuán perdido fui,
Ni tampoco que Jesús murió por mí.
No hagas ahora lo de tiempo atrás.
Haz todo lo que puedas, avisa a los demás.
Y suplícales, mientras estén contigo
Que nunca vengan a sufrir conmigo.
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