Dice la Biblia que “todo tiene su tiempo” (Ecl 3:1) que hay “un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;” (Ecl 3:4), digo todo esto porque este fin de semana ha sido un tiempo de celebración, tocaba “alegrarse”y lo hemos hecho.El fin de semana comenzó el viernes por la tarde con la celebración de la fiesta de fin de curso que organiza la asociación de padres y madres del colegio de mis hijos, hubo que estar preparando las cosas desde temprano (es lo que tiene cuando estás en el “lado organizador”) pero todo salió muy bien y como trabajamos en equipo pudimos repartirnos las tareas y el trabajo. Después el sábado, junto a mi familia, pude estar en el X Aniversario de la inauguración de la iglesia evangélica en Daimiel. Ya os hablé de los actos que tenían programados anteriormente, fue una oportunidad para saludar a bastantes amigos, la conferencia, a cargo de José Pablo Sánchez estuvo muy interesante pero quiero mencionar de una forma especial al Coro Gospel de Castilla-La Mancha porque cantaron... sencillamente ¡genial! Fue muy emocionante oírlos y ver sus caras y su fuerza en la interpretación y las letras de las canciones tocaron mi corazón de una forma especial.
Y así llegamos al domingo, donde estuvimos celebrando (y es la palabra adecuada) el bautismo de 8 personas adultas (pertenecientes 6 a la iglesia de Azuqueca y 2 a la de Alcalá). El pantano de Sacedón fue el lugar elegido, lo que nos permitió un mayor espacio para que todos pudiéramos ver este entrañable y sencillo acto.
Quiero terminar esta breve reseña hablando “un poquito”
de los que se bautizaban, personas muy diferentes entre sí pero con algo que les unía: su fe en Dios y la confianza de que Jesús ha perdonado sus pecados y les ha dado una vida nueva.Jorge: búlgaro, casado, con una niña. Vino a España buscando una “vida mejor” y la encontró pero no en su trabajo estable (que lo tiene) sino en una relación auténtica y personal con Dios.
Daniel: está esperando las notas de la selectividad, quiere ser médico, estoy segura que lo será y ... muy bueno pero la decisión que ha tomado hoy le hará ser “aún mejor”.
Dila: recuerdo cuando nos contó que entró en el local de nuestra iglesia porque su hija desde EE.UU. le decía: “mamá busca una iglesia evangélica y ve a ella, te hará mucho bien” No tuvo que buscar mucho, nuestro local está muy cerca de donde se mudó para vivir, y Dila hizo caso a su hija, con algo de miedo vino a nuestros cultos, escuchó la Palabra domingo tras domingo, empezó a orar y leer la Biblia por ella misma... y hoy daba este paso de fe. Su hija desde EE.UU. le envió una carta que hoy se ha leído, fue muy emotivo.
María: hace dos años vino de Perú, allí iba con su hermana, de vez en cuando, a una iglesia evangélica, pero al llegar a España no sabía donde encontrar una. En una conversación con una mamá en el cole supo de nuestra iglesia, vino con su familia y desde entonces es una alegría ver sus ganas por aprender de la Biblia y compartirla con otros.
Noemí: una joven, ha escuchado desde pequeña el evangelio, ha tenido “sus luchas” con ella misma porque sabía que seguir al Señor requería compromiso, pero ha escogido “la buena parte”, estoy segura que el Señor la guardará en todo lo que le quede por pasar.
Raquel: la más jovencita del grupo. La tengo en mi clase de Escuela Dominical. Sé que el Señor la va a usar grandemente en su obra porque tiene un corazón de servicio increíble.
Marcos: un joven muy moderno (le gusta el rap o ¿es el hip-hop...?) pero se ha decidido por Cristo y el Señor le usará con sus talentos especiales.
Rebeca: otra jovencita, su madre comentaba que no hace nada hasta que no tiene las ideas muy claras” y esta vez las tuvo: “había aceptado a Jesús como su Salvador personal y el siguiente paso era bautizarse”
En definitiva 8 personas con 8 historias diferentes pero con algo en común: todos han confesado a Jesús como Salvador y Señor de sus vidas...
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